Frutillas
Con esto musicalizamos
Vino, él, y me contó un cuento, y así empieza:
Ella es mujer, mujer completa...
Él es un hombre, un hombre que se mira al espejo y empieza a reconocerse...
Ella sueña con él, su aroma, su sexo... Él la extraña, dice, sueña con ella.
En el día a día no dejan de distraen, comparten secretos, se pisan el día, el uno al otro, pasan compartiendo las torturas y las comodidades de cada día... Por la noche se relajan juntos, dice el, disfrutándo la distancia, y es que ella vive lejos, no demasiado, lo suficiente para notar esa distancia, y que las 20 horas que pasan hablando sean más sabrosas.
El sexo les gusta, lo disfrutan y se sueñan, una y otra vez, a veces se dibujan los sueños el uno al otro, otras, comparten los que sueñan por separado.
Él me confesó que cuando la sueña amanece con sabor a frutillas en la punta de la lengua, y el olor a tierra mojada y frutillas clavado en la nariz.
Él piensa buscarla y curarle el aburrimiento y enseñarle a oler las frutillas los días de lluvia.

